Habrá personas que recuerden la rica tarta de chocolate que comieron en su cumpleaños con mucha alegría, yo lo recuerdo con bastante nostalgia porque la quiero ahora también (y mañana!). Y no quiero otra, quiero aquella. A veces hasta sueño con ella.
Y cuando veo una tarta de chocolate en alguna cafetería mientras me tomo un café o un refresco o una tónica, espero no pensar en lo rica que está que si no babearía y no podría concentrarme en otras cosas. Cuando ya se hace imposible, dejo de mirarla y si eso no ayuda, no me queda otra que salir corriendo. jajajaja

1 comentarios:
ja ja Yo también me resisto a ver de cerca semejante manjar...¡que devoraria! bss
Publicar un comentario en la entrada