Jornada de reflexión

19 de noviembre de 2011

Desde luego no es nada difícil encontrar una persona con la que compartir el resto de tu vida. Porque si lo pienso bien, sólo se necesita una, de tantos millones de personas que hay en el mundo.

Lo más fácil es volver a mirar el entorno (amigos, amigos de los amigos, conocidos…) que nos rodea, y no ser tímidos para sonreír y dedicar un simple: “Hola”. A mí esto desde luego que se me da genial. Y  seguro que habrá alguien que te quiera responder con el mismo cariño, y tú a él o ella, ya sea el caso.

(Está lloviendo por la ventana, justo por encima del río y con algo de niebla… precioso.)

Claro que yo estoy hablando de “encontrar” a la persona para compartir, no de formar pareja y hacer que esto funcione. Porque lo que es encontrar es fácil. Pero últimamente parece que no tengo ganas de buscar, me he cansado de sonreír y de decir “hola”.
Pero basta con decir en voz alta: “No, por ahora no me apetece buscar”, como para que te salgan personas hasta debajo de la piedra, a las que no solo les dices encantadamente “Hola”, sino que además les sonríes tontamente. 

Desde luego que el amor te llega en momentos más inoportunos de la vida. Bueno amor, amor… 

Aunque según teorías y opiniones de mis amigas, lo único que me pasa que tengo mucha falta de cariño. Yo no lo niego, pero no cualquiera me vale, y justo ahí está mi desgana. Lo que realmente no me apetece es ir clasificando a las personas que están dispuestas a quererte en los que valen y los que no vale. Es un gasto de tiempo y de energía, que realmente ni tengo ni quiero dedicar a este fin.

 ***


1.       - No, no tengo abuela.
2.      -  Es mi jornada reflexiva, claro que como no voy a votar (no me dejan). ¿A mí que más me da reflexionar sobre a quién votar? Según lo que prefieran los españoles morir de hambre o por asfixia. Hagan sus apuestas.