Hay momentos en los que nos encanta estar solos. Para mí, uno de estos momentos es estar en la cocina. No cocino casi nunca, pero limpio y organizo.
En la cocina hay un mar de olores, cuando encuentro uno especialmente intenso y gustoso lo huelo con tal intensidad hasta que me hace estornudar. Por ejemplo los corchos de las botellas del vino o el café recién molido.
También hay miles de sabores: unos pepinillos en vinagre, el maíz dulce…
Sonríes felizmente mientras estás en tu mundo recogiendo, probando, oliendo, limpiando…
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Nada es tan íntimo, como saber qué haces a solas cuando nadie te ve. Saber o mejor ver u observar. Fetiche.

1 comentarios:
un economista que se llama Gary Becker, dice 1que las mujeres deben estar en la cocina por que logran optimaizar sus recursos, lo que conlleva a la especializacion. Interesante lo que plantea???'
saludos
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